El
término municipal de Fuengirola ocupa una estrecha
franja de terrenos del litoral entre el arroyo del Jardín
al nordeste y la desembocadura del río de su mismo
nombre al suroeste. En el extremo norte el paisaje cuenta
con colinas y allí donde no hay urbanizaciones está
cubierto de monte bajo, mientras que en el resto el relieve
es de suaves ondulaciones o prácticamente llano. En
estas zonas, salvo en algunas huertas auténticamente
residuales, el entorno es urbano hasta el mismo borde del
río Fuengirola. En el extremo sur, la colina en la
que se levanta el castillo y la desembocadura del río
interrumpen momentáneamente este panorama antes de
volverlo a recuperar en el vecino municipio de Mijas.
La posición costera de Fuengirola, al igual que el
resto de las poblaciones del litoral, tuvo que atraer a los
primeros pobladores en tiempos muy remotos. No obstante, los
primeros datos que poseemos se refieren a los fenicios, que
llegaron aquí para comerciar con los pueblos de la
zona. Fueron ellos los fundadores de Suel, nombre que llevaría
esta localidad hasta la época árabe.
Con la llegada de los romanos adquirió gran relevancia,
alcanzando la categoría de ciudad federada de Roma,
lo que le permitió mantener fuero e instituciones propias,
al igual que ocurriera con la ciudad de Málaga.
Los árabes le cambiaron el nombre y la llamaron Sohail,
nombre de una estrella de la constelación de Argos
que, según la tradición, sólo podía
divisarse desde el castillo del que hoy se conservan una buena
parte de sus murallas. Este castillo fue construido por Abderramán
lll a mediados del siglo X y fue prácticamente destruido
en la conquista cristiana de 1487. Después de esta
conquista se reforzó la defensa costera y unos siglos
después, en el S. XVIII el castillo fue reconstruido
con el fin de evitar el intenso contrabando que se registraba
en la zona. Este castillo siguió cumpliendo también
tareas defensivas hasta la guerra de la Independencia, en
que fue utilizado por las tropas francesas.
A partir del siglo XVIII la población cobra importancia
como centro de aprovisionamiento de los barcos que se dirigían
al Estrecho de Gibraltar y cambia su nombre por el de Fuengirola,
derivado del término "girona", que designaba
a las embarcaciones genovesas dedicadas al boliche, cuya presencia
era muy frecuente en este puerto malagueño. El término
"boliche" ha quedado en el anejo de Santa Fe de
Los Boliches, hoy prácticamente unido al núcleo
de Fuengirola. |